Sumarse
Todos tenemos algo que aportar.
No hace falta tener plata ni tiempo de sobra. Hace falta decidir dejar de ser espectador.
Estamos pasando de la emergencia a la reconstrucción. El punto de acopio dejó de operar y no hay jornadas de voluntariado abiertas. Lo que sí está abierto es el aporte en dinero —por el enlace de pago, y por ningún otro medio— y la conversación: escríbanos y le contamos en qué estamos.
Aportar dinero
Es lo que hoy convierte la ayuda en un salón de clase. Se recibe por un solo canal: el enlace de pago, con tarjeta o PSE. Usted elige el monto y de cada peso se rinden cuentas.
Donar con tarjeta o PSE →Aportar a un proyecto
En reconstrucción la ayuda deja de ser una bolsa de mercado y pasa a ser algo concreto: un techo, un salón, lo que le falta a una familia para volver a su casa. Escríbanos y le contamos en qué estamos.
Preguntar en qué se puede ayudar →Elementos que hagan falta
Ya no se recibe en bodega ni se acumula. Cuando hace falta algo puntual lo pedimos por Instagram y se coordina la entrega directa.
Preguntar qué se necesita hoy →Su empresa
Es lo que más sirve en esta etapa: apadrinar un proyecto, aportar materiales, maquinaria o mano de obra. Cuadramos una llamada de cuatro minutos.
Hablemos →Su conocimiento
Ingeniería, arquitectura, contratación, trabajo social. Reconstruir necesita más criterio que manos, y ahí es donde falta gente.
Ofrecer lo que sé hacer →¿No sabe cuál es lo suyo?
Escríbanos y lo conversamos. Casi siempre hay algo que alguien puede hacer y no se le había ocurrido: una conexión, un contacto, un conocimiento.
Si el terremoto lo afectó a usted
Esta página no es para pedir ayuda. Esta otra sí.
Cuéntenos qué necesita. Toma tres minutos, es gratis y no hay que pertenecer a ningún grupo.
